Situada en el Valle de Albaida, en el interior de la actual provincia de Valencia, Luchente tiene mucho en común con Daroca, a pesar de la distancia que las separa, siendo su principal motivo el que los habitantes de ambos lugares tienen en los Corporales su máxima devoción, pues según la tradición, en el Monte Santo de su término aconteció el Milagro de los Corporales de Daroca.
Cuando aquellos hechos sucedieron, el 23 de febrero de 1239, estas tierras eran musulmanas; gentes de otra cultura, de otra raza y de otra religión; era otro país; al Andalus; tierras peligrosas por estar inmersas en una guerra de conquista entre el reino cristiano de Aragón y el reino musulmán de Valencia. A pesar de haber establecido una tregua que evidentemente no respetaron ninguno de los dos contendientes, el territorio seguía siendo inestable y hostil, por lo que los cristianos creyeron conveniente sacar los Corporales lo antes posible de allí y llevarlos a Tierra Cristiana. Al día siguiente del suceso milagroso marcharon todos los soldados con sus capitanes junto a la Reliquia, quedando aquella tierra sin presencia cristiana durante casi 10 años, pues Luchente no se conquistó hasta 1248, fundándose su primera parroquia, bajo la advocación de la Virgen de la Asunción, dos años más tarde, por cristianos viejos procedentes de Aragón.
Pacificado aquel territorio y consolidado el reino cristiano de Valencia en la Corona de Aragón, muchos darocenses acudieron a poblar los lugares de aquella rica tierra en la que se encontraba Luchente; es decir, que si un luchentino de la actualidad consigue retroceder en su genealogía hasta los siglos XIV y XIII, se puede encontrar con que desciende de aragoneses, y muy probablemente de darocenses.
Cien años después de haber ocurrido el Milagro de los Corporales, reinaba la confusión en el Valle de Albaida sobre el lugar exacto en donde sucedieron los hechos; Benicolet, Rugat, Benigamin, Cuatretonda, Luchente, la desaparecida Chiva, lugar en donde se redactaría en 1340 el primer documento notarial que cuenta los hechos ocurridos; todos deseaban saber donde se había producido el Misterio.
Por esta época, el señorío de Luchente estaba regido por la viuda de Francisco de Próxita,  la aragonesa doña María Vidaure, que conocía perfectamente los hechos de los Corporales y como había trascendido en Daroca, pero tampoco sabía dónde comenzó todo. Propuso entonces doña María al párroco de Luchente, don Belenguer Figueras,  para que exhortara a los fieles a la oración y pidiesen al Altísimo que les señalase el lugar. Se hicieron rogativas en devotas procesiones con fieles de todo el Valle, y el 7 de julio de 1335 el cielo se iluminó sobre el "Monte Santo" y descendió una brillante cruz que iluminaba todo el paraje entre el Castillo de Chio y el Puig de Codol, dirigiendo su luz más brillante hacia una gran roca en lo alto del monte, indicando el  lugar exacto en donde el Cuerpo de Cristo se hizo presente en las Seis Formas Consagradas envueltas en el Corporal; la luminaria causó sensación en todo el valle, y según parece, se hizo un acta notarial del suceso, aunque no hay constancia alguna del documento en cuestión.
Desde entonces se considera un hecho que este Gran Misterio sucedió en ese preciso lugar del Monte Santo de Luchente, en el que se construyó una capilla costeada por el obispo Gastón de Valencia, que desde el primer momento mostró interés por lo acontecido, informado puntualmente por el párroco de Rugat, que al parecer fue testigo directo de lo relatado.
Ya en 1443 la Orden Dominica fundó allí su Monasterio del Corpus Christi.
 
 
 

Luchente, localidad hermana de Daroca
Autor:
Pascual Sánchez
 
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