Me contaron una historia, o lo he soñado. Una historia de la Guerra Civil que ocurrió en nuestra Comarca, como podría haber ocurrido en cualquier otra.
Hablaba de rencillas entre vecinos, de viñas, de tierras expropiadas, de una forma distinta de hacer vino, de gente aprovechada y de cómo, por no elegir bando, otro te hace su “enemigo”. Caer en una cuneta asesinado por quien quería lo tuyo sin ganárselo.
La política era la escusa, pero el tema iba de ricos que querían ser más ricos y pobres que querían dejar de serlo. Fueron a por el que, sin ser ni una cosa ni otra, solo se dedicaba a trabajar la vid y a hacer buen vino.
Quien me contó esta historia, me habló de su abuelo muerto. De su abuela saliendo del pueblo con lo puesto y con dos niños pequeños. Sin nada por lo que tanto habían luchado. La Guerra se lo llevó, no importa el bando.
Esos niños crecieron huérfanos llenando la imagen de su padre con el relato de lo ocurrido. Recuerdos hechos de odio.
Pasaron los años. La afrenta seguía viva, latente. Nadie la había pagado.
Esos hijos tuvieron hijos ya en democracia, a los que contaron la misma historia que dolía, como si hubiera ocurrido ayer, sin haberla vivido.
Hasta que uno de ellos volvió al pueblo y vio que odiar no tenía sentido. Las vides de su abuelo ahora eran chalets. Los que lo mataron estaban hace años en el Infierno, y los nietos de aquellos recordaban otra versión de la misma historia que nada tenía que ver con la que a él le contaron. Nadie ya sabía cual era cierta. Nadie recordaba nada de lo ocurrido.
¿Qué sentido tenía odiar por un pasado del que solo quedaban muertos?
 
 
 
 

Una historia de Guerra
Autor:
Jorge García
 
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