Vale… No me da para ahorrar tanto como quiero pero necesito vivir: irme de vacaciones, comprarme algún capricho, tener algo que me ilusione… Pues tranquilos, para eso está el endeudamiento, el crédito… la financiación ajena.
Entramos, eso sí, en Territorio Comanche, o sea, que hay que tener cuidado porque todo lo que se compra se paga aunque sea poco a poco. No sea que, creyendo que pagamos poco al mes, muchos pocos hagan que se no vaya la economía por el mismo sitio que la investidura de nuestro veleta Presidente de este nuestro país.
Si se tiene un poco de sentido común y de cabeza todo se puede hacer.
Recordemos. Tenemos unos ingresos y unos gastos fijos…. Nos debe quedar un pequeño margen que no nos da para comprar lo que queremos a tocateja pero no queremos imitar a la hormiguita poniendo un poco de lo ahorrado en un bote hasta que tengamos el dinero, y entonces compramos el capricho. No, somos impulsivos y queremos lo que queremos ¡¡¡¡ya!!!!!
Pues el crédito es como coger ese pequeño importe y ponerlo en un bote pero más caro y por un banco. A cambio, ellos te dan el dinero ya, dinero a devolver con intereses, pero puedes disfrutar de tu capricho de inmediato.
Yo les aconsejaría que como mucho mucho dedicaran a estos menesteres no más del 5-10% de sus ingresos… Cuidado con vivir del crédito. Sentido común. No es barra libre.
Una empresa funciona exactamente igual. Sí que es recomendable en el ámbito empresarial evitar lo caprichos y se supone que el endeudamiento es más por un tema de inversión ya sea en maquinaria, equipos o demás que hará que la producción crezca y los resultado compensen lo que se paga de más por ir a una financiación ajena.
 
 

Contabilidad casera III. Financiación ajena
Autor:
Jorge García
 
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