Sucedió meses atrás. Entre nosotros los hechos afortunadamente pasaron desapercibidos. Pronto hará de ello un año. Fue concretamente en los días más fríos de enero, esos en los que parece nunca ocurre nada. Sin embargo, en Calamocha no fue así. En medio de la resaca de la navidad y sobre la triste costera del comienzo de año, el destino llevo a esta pareja de Mossos d'Esquadra, conocidísimos en su tierra, primos entre ellos, desde su vieja comisaria de Lleida a orillas del Segre a tierras del país del Jiloca.
Llegaron de paisano y haciendo de su capa un sayo, extralimitándose en sus funciones, ancha es Castilla debieron pensar cuando nada se les puso por delante y se lanzaron a la persecución de los sospechosos. Creo recordar eran mujeres, secuestro, asesinato, ya no importa, a toda pastilla en el Mini particular de la joven Azucena, apasionada de la velocidad; Mientras Abel, rozando la cincuentena, defensor de la única ley que merece la pena, la  propia, escuchaba como si rezase la obra de Wagner, tratando de relajarse y barruntándose lo peor, que se fueran de rositas los malos y llegase el fin de sus días en cualquier carretera secundaria de la España vacía y no en el sofá de casa como venia siendo su idea a causa del cáncer galopante que padece. 
Quizás por eso ni se lo pensó dos veces cuando se saltó todas las leyes propias y ajenas y ordeno a su prima poner rumbo a la tierra que nos une. En la villa pasaron unas horas de un lado a otro. Finalmente fueron casi un par de días los que les llevo resolver el negro asunto que se traían entre manos con fin en el Cuartel de la Guardia Civil, estrechando lazos, a unos pasos de donde nací. El revuelo a su vuelta fue considerable al menos en Cataluña, dicho claramente se habían pasado algo más que cuatro pueblos en sus funciones para resolver un viejo caso que a casi nadie importaba, el triunfo final y el buen hacer de la benemérita calamochina quito hierro al asunto. Entre nosotros, nadie dijo nada, prensa, radio, televisión. Nada transcendió. A veces, mejor no saber.
Querido lector: Ruego me perdone, no sea inocente, dadas las fechas en las que nos encontramos tenga presente que todo cuanto ha leído hasta ahora pertenece a la ficción literaria del universo imaginario de Emili Bayo, (Lleida 1961), cuyas raíces maternas se encuentran en un lugar de Teruel que tiene por buen nombre Anadón. Magnifico escritor tanto en catalán como en español, principalmente de novela negra no para de recibir premios. Tan tuyo como tu muerte. Barcelona. Off Versátil (2017) es un regalo ideal para estas fechas. Allí podrá encontrar el lector lo narrado anteriormente, diversión negra a raudales, una novela policíaca con final en Calamocha. ¿Qué más se puede pedir?. Acaso una película realizada por nuestro director José Antonio Vizárraga, cuando de buena cuenta de Agapito de Jon Lauko, dos mejor que una. Basta ya de inocentadas. Y recién publicada en la misma editorial, también protagonizada por Abel y Azucena El mañana sin mí. Cualquiera de las dos, son como bien digo un regalo magnifico. Mejor las dos y así conocer de primera mano como va Abel de salud y como andan las cosas por Cataluña más allá de Barcelona, concretamente por Lleida, un lugar como Calamocha donde en apariencia nunca pasa nada.
Resuelto el regalo de Reyes, después de las inocentadas y tras el chasco de la lotería, desearles una Feliz Navidad y como suele decirse un prospero año. Tendré que animarme, salir a ver mundo y joparme un verano a Anadón con una botella de Retacia a preguntar por Abel, quien va a necesitar para este 2020, como todos nosotros, simplemente salud.
 
 
 


Abel y Azucena
Autor:
Jesús Lechón
 
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