¿Quién no conoce Benidorm? Destino top. Si hacemos un barrido del emplazamiento, nos tropezamos con tres tipos genéricos de visitantes: los turistas británicos, divididos en grupos familiares y “friends groups”; los turistas del imserso,  habituales en cualquier época del año y el resto de turistas.
Centrémonos en los hijos de la Pérfida Albión. En la educación reglada del Reino Unido, la primera redacción que se exige a un “child” con capacidad para leer y escribir tiene como título “My Holidays in Benidorm”. Ese niño semi transparente con camiseta, gorra y gafas de sol y repleto de pecas llega al hotel más alto de Europa y se zambulle en la piscina tal cual, todo incluido, aunque la temperatura exterior no supere los doce grados. Allí debe permanecer mientras sus progenitores apuran la sexta pinta. El mismo niño, que en su primer verano de vacaciones disfruta como nadie del unicornio hinchable, aparece el año siguiente en la misma piscina del mismo hotel con su cerveza, su primer tatuaje y la camiseta del equipo de tercera de su city. No tienen adolescencia. Esta vez ya llegan en grupos. Escandalosas camarillas de jóvenes repitiendo una misma palabra hasta el hartazgo que se ha convertido en su santo y seña: “fucking”. Ellas también se hermanan para hacerles sombra, les superan en número de litros ingeridos y rebasan los decibelios de los primeros. Disfrazadas de princesas mullidas, decoradas con pestañas postizas y cejas perfiladas, sandalias de cleopatra y uñas de porcelana, terminan su jornada en los garitos que más bombillas reponen de la zona.
Son la esencia de lo puramente friki, de lo estrafalario, pero, sin duda, son personas educadas, sonrientes, con un “sorry” pegado en los labios y muchas ganas de brindar y bailar, también contigo, aunque no estés socarrado.
Benidorm, “the fucking destination”.
 
 
Lugares con solera (V)
Solera por excelencia: Benidorm
Autora:
Arancha García
 
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