En otros tiempos se decía que Daroca tenía 7 hospitales, sin embargo llegó a tener muchos más, aunque conviene recordar que el concepto de hospital de hoy no tiene nada que ver con el de aquellos, de los que Daroca pudo llegar a tener una docena. Eran más bien lugares para dar posada a quien no podía pagarla."El hospital  de la Merced estaba situado en un lugar húmedo dentro de la población con malas entradas" "el hospital de Santiago para refugio de peregrinos era un simple cubierto con siete camas de más de mediana decencia." "en el hospicio para transeúntes de Santo Domingo de Silos se les daba un poco de paja para cama en un simple cubierto de una casa."(sic)
Más próximo a la actual idea de hospital, ya a finales del s.XIX, fue el que da título a este artículo “El último hospital de Daroca” que se encontraba en el convento de Trinitarios.
Según algunas fuentes, este convento existía ya antes de 1209, pero parece ser que su fundación efectiva sería más tarde, en 1266, aprovechando la ya existente Iglesia-hospital del convento que años atrás fundó San Juan de Malta con la denominación de Hospital de San Marcos. Si esto fue así, los Corporales, que habían llegado a Daroca 27 años antes fueron entregados por el Cabildo a los Religiosos Trinitarios para su guarda y custodia y en este convento estuvieron durante algunos años hasta que fueron trasladados a la iglesia de Santa María.
Al desaparecer las órdenes religiosas en la primera mitad del s.XIX todos los hospitales que estos frailes atendían desaparecieron, salvo este de San Marcos, ubicado en el Convento de la Trinidad que continuó su actividad asistencial aunque ya sin los frailes y con una actividad más lánguida.
Según parece, en las desamortizaciones de Mendizábal del patrimonio de la Iglesia, especialmente de las Órdenes Religiosas que habían sido suprimidas en España, existía alguna excepcionalidad con los hospitales, lo que sirvió de argumento al deán de Daroca don Vicente Subías en un escrito del 29 de mayo de 1844 al nombrar a la Iglesia de la Trinidad diciendo “sirve de hospital para enfermos”(sic)
En 1860 el Ministerio de Hacienda envió a las diócesis unos listados con los edificios no desamortizados, y en ellos menciona al Convento de Trinitarios como que antaño perteneció a esta Órden, pero ahora está destinado a Iglesia y Hospital.
Al año siguiente el Concejo de Daroca creyó necesario el mejoramiento en la asistencia de este hospital y solicitó a la Orden de Santa Ana que se hiciesen cargo de los servicios sanitarios del mismo, y ésta respondió con el envío a Daroca de tres hermanas con conocimientos en el cuidado de enfermos. De este modo comienza su andadura lo que sería denominado desde entonces como Hospital Municipal. Don Pelegrin Riera explica entonces a la Corporación “lo muy útil y conveniente que sería reformar el servicio del hospital de esta Ciudad, que si bien ha sido considerado como de beneficencia particular ha venido el Ayuntamiento ejerciendo el Patronato o vigilancia del mismo” (sic) Se refiere también el señor Riera a los donativos que aportan los bienhechores para este bien social y compromete al Ayuntamiento a “afrontar los fondos necesarios en todo aquello que no llegue la Ciudad”(sic)
El hospital recibía donaciones para su mantenimiento y estuvo durante años regido por un patronato en el que estaban incluidos el alcalde y párroco de Daroca y funcionó hasta los años 60 del pasado siglo con una religiosa de Santa Ana y alguna otra persona de ayuda que el ayuntamiento proporcionaba a cargo del erario municipal.
 
 
 
El último hospital de Daroca-Convento de la Trinidad
Autor:
Pascual Sánchez
 
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