Pablo Bruna Tardez nació en Daroca un 22 de junio de 1611 y fue bautizado en la parroquia de Santiago, siendo el segundo de los 10 hijos de Blas el botero y su mujer María. Con poco más de 5 años quedó ciego a causa de la viruela, pero a pesar de ello, muy pronto aprendió música junto a dos de sus hermanos, Blas y Orosia. Con 16 años ya tocaba el órgano de la Colegiata, y al cumplir los 20 era organista oficial; en aquella época era su padre quien “negociaba” con el Cabildo por el cobro de sus conciertos, que cada vez tenían más adeptos.
Juan Antonio Rodriguez Martel, canónigo de la Colegiata dijo de él que “había convertido su ceguera en gozo y habilidad para deleite de quienes le escuchaban”.(sic), y varios reyes escucharon a Pablo Bruna en Daroca; Felipe IV en varias ocasiones, incluso, según Christobal Nuñez, fue este monarca quien comenzó a llamarle “El Ciego de Daroca”, y el cronista Ezpeleta afirma que el darocense visitó a este Rey en Madrid en 1659. También Zaragoza se interesó por él ofreciéndole el cargo de organista del Pilar, que rechazó.
Su popularidad se extendió por toda España, incluso llegó a haber partidarios del Ciego de Daroca, frente a los de Andrés Peris, que para muchos era el mejor organista del País en esa época.
El 19 de agosto de 1669 el Cabildo Colegial de Daroca hizo público el nombramiento de Pablo Bruna Tardez, sustituyendo al gran Juan Baraza,(sic,), como Maestro de Capilla de la Colegiata de Santa María de esta localidad “por ser excelente para ese magisterio” (sic), cargo que ocuparía hasta su muerte.
Entre sus discípulos más aventajados se encontraban dos de sus sobrinos: Diego y Francisco Xaraba Bruna, hijos de su hermana Andrea. Diego fue elegido por el Cabildo para sustituir a su tío a la muerte de éste, pero no pudo aceptar el cargo por ser en ese momento el organista del Pilar y además pasar largas temporadas en la Capilla Real de Madrid; Francisco era entonces organista de la Iglesia  de Pastrana, en Guadalajara.
También entre sus discípulos hubo un ciego; el maestro, Fray Pablo Nasarre, del convento de franciscanos de Daroca.                
Pablo Bruna murió el 27 de junio de 1679, a la edad de 68 años, y fue inhumado, por expreso deseo del músico, en la Iglesia Parroquial de San Juan, por estar en obras su Iglesia de Santiago. (derribada según se lee en su partida de defunción).
En su testamento, hecho tan solo dos días antes, ante el notario Domingo Hernández, dejó pagadas 300 misas a 3 sueldos jaqueses cada una y se gastaron 10 libras más en el funeral. Sus instrumentos musicales fueron donados por voluntad propia a familiares, y discípulos, y su puesto de Maestro de Capilla fue ocupado por otro gran organista, Juan de Torres, hasta ese momento con el mismo cargo en la catedral de Jaca, al que siguieron otros como Pablo Carpi, Domingo Ximenez, Miguel de Ambiela, Matheo Valdivieso, Joseph Torres, Felipe Hernández, Joseph Zabal….grandes músicos que tañeron ese magnífico órgano de la Colegiata de Daroca, hoy Basílica, indiscutiblemente ligado al “Ciego de Daroca”; uno de los muchos órganos que hubo en esta Ciudad durante siglos, magnífica pieza con una larga historia, construido por el bilbilitano Pascual de Mallén a finales del s.XV, reformado por Damián Fuche entre 1547 y 1564 y vuelto a reformar a finales del s.XVI por Guillaume de Lupe, quien fascinado con él, se quedó en Daroca hasta su muerte en 1607, siendo concluida su obra en 1610 por su hijo Gaudioso.
 
Pablo Bruna “El Ciego de Daroca”
Autor:
Pascual Sánchez
 
(Todos los derechos reservados)