Con estas o parecidas palabras se dirigió el Deán de la Colegiata a la multitud que se agolpaba en la plaza de la Iglesia aquel 14 de junio de 1781, día del Corpus Christi, y el motivo no era otro que la incesante lluvia que llevaba varias horas cayendo sobre Daroca, y sin viso alguno de dejar de hacerlo; aún así, no fue fácil tomar la decisión, pues para Daroca la procesión del Corpus  es posiblemente el acto más importante del año, y suspenderla significaba esperar a la del año siguiente.
Reunidas las autoridades religiosas en la sacristía con varios representantes municipales, tomaron la decisión de cancelarla y comunicarlo a los centenares de personas que esperaban en la plaza soportando la intensa lluvia. La fiesta se celebraría en el interior del templo.
Terminada la misa conventual, desde el Altar Mayor, el Cabildo y el Ayuntamiento de Daroca con sus presidencias a la cabeza, iniciaron una procesión hasta la Santa Capilla, seguidos por multitud de fieles, darocenses y visitantes, que abarrotaban la Colegiata.
Una vez en Ella, el canónigo fabriquero sacó con gran ceremonia el Santísimo Misterio y lo introdujo en la pequeña arca de plata y con ella sobre sus manos inició la vuelta procesional hasta el Altar Mayor, y nuevamente tras él,  Cabildo, Ayuntamiento y muchísimos fieles.
Ya en el altar principal de la iglesia, bajo el magnífico baldaquino, junto a la grandiosa imagen de la Virgen María, titular del templo, el Deán sacó de su arqueta la Reliquia y la mostró al pueblo, que ansioso esperaba ese momento tan entrañable  para los darocenses, pues es como recibir una especial bendición que nos protege durante todo un año; acto que normalmente se realiza en la emblemática Torreta, pero que en este año de 1781, por las razones ya explicadas se hizo en el interior de la Colegiata que se encontraba completamente abarrotada de fieles, darocenses y forasteros, y aún eran muchos los que esperaban en la plaza, pues se había comentado la posibilidad de mostrar los Corporales desde el pequeño balcón que desde la iglesia daba a la misma.
Y así fue;  se inició de nuevo la procesión hasta la capilla llamada “de los Ruiz”, que está dedicada a la Virgen del Patrocinio, a través de la cual se accedía al mencionado balconcillo.
Nuevamente el canónigo fabriquero con un paño bordado en oro sobre sus hombros, llevaba en sus manos el arca de plata en cuyo interior iba el Paño Sagrado; a su lado caminaba el Deán, y ambos subieron al balcón acompañados de varios canónigos que portaban  achas encendidas.
La concurrencia que esperaba en la plaza rompió en un respetuoso murmullo que duró varios minutos, interrumpido con un imponente silencio cuando pudo verse al Deán de la Colegial sacar de  la arqueta el Corporal con ambas manos, y levantando los brazos hacia el Cielo lo manifestó a los fieles que esperaban ese momento; lentamente giró hacia la izquierda, luego en la otra dirección, y finalmente se detuvo durante varios segundos  hacia la parte central de la plaza con el Corporal en lo alto, para deleite de toda la concurrencia que en esos momentos entonaban cánticos hacia el Santísimo Misterio de Daroca.
Terminado el emocionante acto, el Deán y resto de canónigos regresaron a la iglesia y se incorporaron a la comitiva junto a la presidencia Municipal para continuar la procesión hasta la Santa Capilla, y en ésta se volvió a mostrar el Corporal a las gentes que así lo esperaban. Hecho esto, el canónigo fabriquero guardó el Santísimo Misterio en su arca, dando por concluida la ceremonia.
 
 
“La Procesión del Corpus se suspende este año” (1781)
Autor:
Pascual Sánchez
 
(Todos los derechos reservados)