Antiguas crónicas se refieren a Daroca con la romántica denominación de “Ciudad de los 7 Sietes”, pero no siempre fueron los mismos sietes, ni hubo 7 de cada uno de los elementos que se enumeraban; lo más frecuente es lo de las 7 ermitas, 7 conventos, 7 fuentes, 7 puertas, 7 molinos, 7 plazas y 7 iglesias.
Ermitas, en Daroca ha habido muchas, pero no todas han coincidido en el tiempo; las más conocidas fueron: Santa Bárbara, Santa María de la Puerta, La del Carmen, Santa Quiteria, San Cristóbal, San Jorge, Nazaret, Santa Lucía, Santa Práxedes y San Marcial. Acabo de enumerar 10.
De conventos sabemos exactamente los que hubo, y nunca fueron 7. Los primeros en instalarse, todos ellos extramuros, fueron los Franciscanos en 1237, luego los Mercedarios en un pequeño cenobio del que se trasladaron al interior de las murallas en 1381, los Trinitarios en 1266 en el Hospital de San Marcos; en 1522 los Dominicos, siendo en un principio una orden masculina. Muy cerca de estos, en 1647, se instalaron los Capuchinos y definitivamente en 1728 los Escolapios, dentro de la Ciudad.
Algunas crónicas mencionan a la Orden del Temple con su encomienda en la Calle de Santa Lucia y un castillo a las afueras.
 Fuentes también hubo más, pero las más conocidas si que son 7: la de los 20 caños, Puerta Alta, San Pedro, Santo Domingo, la de Mambrú, la Fuente Mata y la famosa y literaria Fuente de la Loma.
Posiblemente hubo 7 puertas, contando los portillos, pero las que han quedado en nuestra memoria son: la Puerta Alta, La Puerta Baja, la de la Sisa, el Portillo del Arrabal y el Portal  de Valencia. Existen referencias de dos antiguas puertas tabicadas desde hace tiempo: con estas si sería Siete.
Molinos habría muchos más, pues los tenían incluso algunas casas particulares acomodadas, pero en general los más nombrados son el de las Losas, el del Rincón, el de la fábrica de tejidos y el de Madrazo; pero con seguridad el molino más famoso de Daroca es aquel al que iba destinado “El Ruejo”, un molino particular en la casa de Pedro Garcés, pero por capricho del destino se quedó como uno de los emblemas de la Ciudad.
Las plazas más conocidas son también Siete: La Colegial,  San Miguel, Santo Domingo, Santiago, San Pedro, Plaza del Rey y Plaza Ezpeleta, sin embargo existen otras como la de los Corporales, Barrionuevo y alguna más. Alguna de ellas han tenido distintos nombres.  
Alguna versión incluye los hospitales, que habría más de siete, pues cada parroquia tenía el suyo, así como los conventos, aunque conviene aclarar que el concepto actual de hospital, no tiene nada que ver con aquellos hospitales, que eran únicamente lugares para dar posada a quien no podía pagarla.
"El hospital  de la Merced era un lugar húmedo dentro de la población con malas entradas..."  "El de Santiago, refugio de peregrinos, un simple cubierto con siete camas de más de mediana decencia..." "En el de transeúntes de Santo Domingo se les daba un poco de paja para cama en un simple cubierto ..." (sic).
Iglesias hubo muchas más, pero las que si cumplieron durante siglos el Siete, fueron las Parroquias; en principio fueron diez: Santa María, San Andrés, Santo Domingo, San Juan, San Miguel, San Pedro, Santiago, San Valero, San Martín de la Parra y San Lorenzo; estas tres últimas desaparecieron en pocos años, quedando el emblemático número de Siete  hasta el año 1902.
Siete parroquias durante 700 años responde a la realidad de este apelativo tan arraigado en Daroca de “Ciudad de los 7 Sietes”.
 
 
La ciudad de los 7 sietes
Autor:
Pascual Sánchez
 
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