Siendo niño, mi madre me dijo que ella había escuchado a su padre, Francisco, que el abuelo Fausto contaba que un día de finales de verano todos los parroquianos de las distintas Iglesias de Daroca se concentraron armados, con lo que tenían a mano, en las puertas de la de Santa María, para impedir que se sacasen de ella los Corporales, pues por toda la Ciudad había corrido la noticia de que unos forasteros venían a llevárselos a Barcelona, pero los darocenses lo impidieron.
Durante muchos años pensé que aquello habría sido una fantasía de niñez de mi madre, pero un día, en el Archivo Parroquial de Daroca vi un documento en el que podía leerse esa misma historia; mi sorpresa fue mayúscula, muy agradable y satisfactoria; efectivamente, en agosto de 1892 venían a llevarse los Corporales para ser mostrados en una exposición que Barcelona dedicaba a Colón en el cuarto aniversario del descubrimiento de América.
“El pueblo estuvo en armas ante la idea de que venía el Exmo.Sr. Obispo auxiliar con un Monseñor Delegado de la Exposición de Colón a llevárselos y algunas piezas mas para la exposición...”(sic).
El arzobispo auxiliar de Zaragoza, en cuestión, era don Mariano Supervía Lostalé, obispo titular de Huesca, pero ante la multitudinaria y amenazadora reacción de los ciudadanos, los responsables del traslado lo reconsideraron y cambiaron de opinión, convencidos de que los darocenses habrían hecho cualquier cosa para impedirlo.
“y no vinieron, y ni aunque hubiesen venido se hubiesen llevado absolutamente nada” (sic)
Los darocenses interpretaron esto como una victoria y lo celebraron durante un par de días.
Más recientemente, aunque ya han pasado unos cuantos años pues fue en 1952, hubo un nuevo intento de llevar los Corporales a Barcelona; esta vez la excusa era un Congreso Eucarístico que se celebraba en la Ciudad Condal bajo el lema “Eucaristía y Paz”.
La idea surgió de un grupo de maestros católicos catalanes que estaban haciendo unos ejercicios espirituales en Veruela; se les ocurrió a estos docentes que los Corporales de Daroca sería un elemento interesante para mostrar en una exposición sobre la Eucaristía durante el Congreso de Barcelona, entre el 27 de mayo y el 1 de junio, y  enviaron una solicitud a la parroquia de Daroca con ese propósito. La respuesta del párroco fue por supuesto de negativa, indicando que esa idea era del todo descabellada y por supuesto irrealizable.
No contentos los maestros catalanes con la contestación,  consultaron su proyecto con un canónigo competente en liturgia del que no debieron recibir respuesta favorable, pues enviaron una nueva carta a la Parroquia de Daroca, fechada el 17 de marzo de 1952 en la que pedían al párroco que meditase sobre esta idea, explicándole los detalles del proyecto, que además de la exposición de los Corporales durante el Congreso Eucarístico, incluía dos largos viajes, uno de ida y otro de vuelta; proponían que los Corporales fuesen llevados a Barcelona a lomos de una mula, que desde Daroca saldría acompañada por dos representantes de su Parroquia y Ayuntamiento, pasando por Calatayud, Zaragoza, Huesca y Lérida, siendo el regreso por Tarragona, Tortosa, Castellón, Valencia y Teruel para terminar nuevamente en Daroca; el Santísimo Misterio habría de estar un día en cada uno de estos lugares y hacer paradas en los pueblos intermedios del itinerario, donde recibiría el homenaje de sus gentes; proponían que la financiación de dicho viaje fuese a base de colectas en cada uno de los pueblos del recorrido, territorio al que denominan en el texto de la carta “Coronilla de Aragón”.
Finalmente, tampoco en esta ocasión salieron de Daroca los Corporales.  
 
 
 
Se querían llevar los Corporales a Barcelona
Autor:
Pascual Sánchez
 
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