En el cementerio de Daroca, nada más entrar hacia el lado izquierdo, casi en el rincón, el nicho más próximo al suelo de la tercera hilera de la segunda pared, está ocupado por el único héroe darocense de la guerra de la Independencia que se encuentra aquí enterrado y registrado.
Durante aquella contienda no existía en la Ciudad el actual cementerio municipal que fue inaugurado en 1834, por lo que los fallecidos entonces en Daroca, eran enterrados en los cementerios parroquiales, cuyos cadáveres fueron exhumados al dejar de cumplir su función. Pero este héroe al que me refiero, Gabriel Pueyo, falleció en 1859, con 92 años.
Había nacido en Biel el 24 de marzo de 1767, siendo sus padres Miguel del Pueyo y Francisca Texedor; estudió Filosofía y Teología en la Universidad de Zaragoza y con 23 años cumplidos fue ordenado sacerdote y destinado a la Colegiata de Daroca, donde  en 1796 era ya canónigo y muy implicado en la sociedad darocense de la  que se sentía ya uno más.
Ante la invasión de los franceses, destacó entre los más apasionados defensores de la independencia, participó activamente con encendidos discursos de rechazo al invasor y colaborando  en la organización de las primeras compañías de voluntarios para combatir a los gabachos; también tomó parte en los combates de los alrededores de Villafeliche, impidiendo que una numerosa columna del ejército imperial se apoderase de la fábrica de pólvora de la que se surtían las tropas españolas. Coincidió en este pueblo con el bilbilitano barón de Warsage, que mandaba  las tropas españolas a las que pertenecieron las primeras compañías de Voluntarios de Daroca. Otro hecho por el que don Gabriel es oficialmente considerado héroe de la Guerra de la Independencia, según consta y está registrado, fue, también en los alrededores de Villafeliche; al mando de un pequeño grupo de darocenses tomó al enemigo una posición estratégica en una loma, capturando 35 prisioneros, e impidiendo desde esa posición el paso de los franceses hacia su objetivo, que no era otro que los molinos de pólvora.
Gabriel Pueyo participó en el Primer Sitio de Zaragoza junto a los Voluntarios Darocenses, y tras la capitulación de la Ciudad, volvió a Daroca, ocupada ya por el ejército de Napoleón.
No dejó de incitar a los gabachos con provocadores  discursos contra ellos, por lo que el 20 de septiembre de 1809 fue arrestado por orden del coronel Elopiski, jefe en esos momentos de la guarnición francesa en la Ciudad. Junto a otros prisioneros de Daroca fue conducido al Castillo de la Aljaferia y más tarde trasladado a Jaca.
Durante su cautiverio enfermó de gravedad y fue entonces puesto en libertad, considerando los franceses que ya no ofrecía ningún peligro para ellos.
Pero, una vez en Daroca, don Gabriel siguió colaborando con los patriotas, enviándoles información sobre las fuerzas francesas y sus movimientos en la Ciudad; a veces con la ayuda de un paisano de confianza y otras saliendo él mismo de Daroca y reuniéndose con personajes tan importantes como  Villacampa y Durán, incluso colaboró con Juan Martín “El Empecinado”.
Finalizada la guerra, el 11 de abril de 1814 vino a Daroca el rey Fernando VII, acompañado  de una numerosa comitiva, incluido en ella el general Palafox, y Gabriel Pueyo fue una de las personas que lo recibieron, incluso conversó con él sobre su cautiverio, y también a la mañana siguiente, ofició una misa al Rey en sus aposentos antes de que éste partiera para Valencia.
Continuó el padre Gabriel Pueyo Tejedor durante toda su vida en Daroca, hasta su muerte  el 24 de agosto de 1859.
 
 
Gabriel Pueyo, “ héroe darocense” nacido en Biel
Autor:
Pascual Sánchez
 
(Todos los derechos reservados)