En la historia de la Tauromaquia ha habido grandes toreros aragoneses que llegaron a “figuras del toreo”: Nicanor Villa, Florentino Ballesteros, Nicanor Villalta o Fermín Murillo entre otros. También Braulio Lausin “Gitanillo de Ricla” y su hijo del mismo nombre, quien con apenas16 años inauguró la nueva plaza de toros de Daroca en 1949 junto al  aficionado Darocense Victor Cubel.
Pero probablemente el torero más importante de nuestro entorno a nivel nacional fue Antonio Palacios, nacido en Manchones el 17 de enero de 1930 y bautizado dos días después en la parroquia de la Conversión de San Pablo de su pueblo por el cura don Pedro Albiac. Después de dos chicas, María y Ángeles, Eusebio-Antonio era el tercer hijo del matrimonio compuesto por Felipe y María, ambos de Manchones. Su abuelo paterno, llamado también Felipe era un albañil de Daroca, mientras que su abuela Anselma y los abuelos maternos, Miguel y Prudencia, eran todos manchoneros. Sin embargo, el apellido Palacios viene de Navarrete, actual provincia de Teruel, desde donde el bisabuelo Tomás Palacios llegó a Daroca para casarse con la darocense Fausta Castro y ahí se quedó dedicándose a la construcción. Cuatro generaciones después nació Antonio, ya en Manchones, que muy pronto sintió la afición por los toros. Con 15 año marchó, como otros muchos “maletillas” de la época, en busca de una oportunidad, y  tras participar en diversas capeas y tentaderos por tierras salmantinas volvió a su tierra y actuó en Daroca en 1954 en un festejo en el que cortó 4 orejas y un rabo, siendo su éxito tan sonado que poco después toreó en Zaragoza el 15 de agosto y cortó 4 orejas.
El 3 de octubre debutó con picadores junto a Rafael Mariscal y Fermin Murillo, cortando 3 orejas un rabo y una pata. En ambas ocasiones fue llevado a hombros por los aficionados desde “La Misericordia” hasta el Pilar. El año siguiente, 1955, toreó más de 30 novilladas, resultando gravemente cogido el 17 de abril en Zaragoza y nuevamente, en la mima plaza, el 15 de octubre. Antonio Palacios siguió cosechando éxitos y una nueva cogida, esta vez en Calatayud en abril de 1956, de la que se recuperó muy pronto, pues en agosto debutó en las Ventas de Madrid, cortando una oreja y causando muy buena impresión entre los críticos taurinos. En el diario ABC podía leerse en esos días “Estamos ante un torero de gran valor y coraje”
Tomó la alternativa como matador de toros el 13 de octubre de 1958 en Zaragoza, siendo su padrino Julio Aparicio y testigo Gregorio Sánchez. El día del Pilar de 1960, también en Zaragoza cortó 2 orejas a sendos “miuras” y salió a hombros por la  puerta grande. Esta corrida fue la primera transmitida por TV desde Zaragoza.
Toreó en varias plazas de distintos países americanos en los que vivió tardes de gloria, pero también una grave cogida en Quito, Ecuador. Su carrera no fue muy larga, alrededor de 40 corridas, pero alternó con los más grandes matadores de su época. Fue un gran estoqueador, tanto que se decía de él “mata igual que el gran Frascuelo” Su última actuación fue el 24 de septiembre de 1963 en San Feliu de Guixols, despidiéndose de su afición con un nuevo triunfo tras cortar 2 orejas y un rabo. Tenía 33 años.
Retirado profesionalmente, intervino en varios festivales a beneficio de Atades y participó en muchas tertulias en las que solía repetir a menudo “tengo el cuerpo cosido a cicatrices, pues me he llevado 13 cornadas y 29 operaciones”.
Eusebio-Antonio Palacios Rodrigo falleció en 2011 con 80 años.
 
 
Antonio Palacios, un torero de Manchones
Autor:
Pascual Sánchez
 
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