Daroca fue un centro comercial de gran importancia, al menos desde el Fuero de 1142, y desde finales del s.XIII tenía ya una serie de privilegios, incluido el de celebrar un mercado todos los jueves, oficializado mediante un decreto real de Alfonso V en 1442.
Las mercancías que se compraban y vendían entre Castilla y las tierras de Calatayud y Teruel, salían y entraban en Aragón por Torralba de los Sisones y Orihuela del Tremedal, y se concentraban en Daroca.
La primera feria oficial de Daroca, la de San Gil, fue creada en 1294; era de carácter anual a celebrar en la primera quincena de septiembre, aunque más tarde se trasladó a finales de mes para evitar la coincidencia con la de Teruel. Años más tarde, la duración  llegó a ser de un mes.
Durante las fiestas del Corpus Christi  acudían a Daroca comerciantes y mercaderes que daban a la Calle Mayor un aspecto de gran mercado, y  en 1418  se autorizó para esas fechas una nueva feria con una duración de 16 días; el éxito fue tan grande que en 1435 se prolongó a 24 días.
En 1496 Fernando el Católico autorizó la feria de San Andrés entre el 23 de noviembre al 10 de diciembre, y en el siglo XVI la de San Gil pasó a celebrarse el 21 de septiembre, día de San Mateo, adoptando esta nueva denominación.
Para darle mayor atractivo a las ferias, el Concejo de la Ciudad contrataba grupos de músicos que recorrían las calles entonando sus alegres melodías, pero también se tomaban muy en serio la seguridad de los feriantes  y tenían un jurado permanente en la Puerta Alta, mientras duraba la feria, que administraba justicia de manera inmediata en los casos de pleitos o incidentes.
A Daroca acudían muchos castellanos y valencianos al reclamo de su abundante cabaña ganadera, y también porque en esta ciudad existía en el s.XVIII el único mercado de lino de toda España; venían franceses cruzando el Pirineo y todo el norte de Aragón hasta llegar a Daroca con verdaderas reatas de caballerías.
A principios del s.XVIII desaparecen las ferias de San Mateo y la de San Andrés, pero esta última vuelve a instaurarse en 1844 aunque con una duración de pocos días, y en la segunda mitad del s.XIX desaparece la del Corpus, pero en cambio en el s.XX se crearon dos nuevas ferias; la de la Asunción en 1911, a finales de marzo, y la de Septiembre, en los años 50, entre el 4 y el 7 de ese mes.
La creación de la línea ferroviaria entre Calatayud, Daroca y Teruel, inaugurada en 1901, supuso un notable cambio para los compradores y vendedores de ganado, pues se avanzó mucho en lo referente a los traslados de las reses; los compradores podían elegir en el ferial el ganado que querían y simplemente acercarlo a la estación para desde allí ser transportado a su lugar de destino.
También se beneficiaban de las ferias los negocios de espectáculos como los teatros Cervantes y Bretón, a donde acudían los feriantes a disfrutar de las obras dramáticas y comedias que para esos días se representaban en Daroca. Igualmente hacían negocio las garitas recreativas y puestos ambulantes de comida.
En 1933 la nueva línea ferroviaria entre Zaragoza y Teruel no enlazaría en Daroca con la de Teruel-Calatayud, sino por Caminreal, lo que supuso un auténtico “mazazo” económico para Daroca.
En 1960 se celebró la última feria de septiembre, y en 1967 y 1969 desaparecen las dos últimas ferias que le quedaban a Daroca, la de San Andrés y la de la Asunción.
 
 
Ferias de Daroca: Principio y fin
Autor:
Pascual Sánchez
 
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