Durante el “Trienio Liberal”, en el que se obligó a Fernando VII  a acatar la Constitución de 1812  se llevaron a cabo una serie de cambios de corte progresista, entre ellos una nueva reestructuración geográfico-administrativa a nivel nacional en la que Aragón volvería a reestructurarse en provincias, como ya lo estuvo durante la ocupación francesa. En esta ocasión, según el proyecto diseñado en Madrid, las provincias serían Huesca y Zaragoza al norte y centro del territorio y al sur la provincia de Daroca, en la que estarían incluidos Calatayud y Teruel con sus territorios. Esta distribución estaba basada en criterios de reparto equitativo de Aragón.  “por su situación central, Daroca había de ser la capital de esta nueva provincia” (sic).
Calatayud y Teruel protestaron enérgicamente afirmando que ambas ciudades eran más grandes e “importantes” que Daroca, y sus respectivos territorios eran más ricos, y argumentaban que: “no tiene a un lado y a otro más que pueblos y campiñas pobres, y Daroca es una ciudad mucho más pequeña y de ningún modo convendría poner la capital en ella.(sic).
La queja de Calatayud y Teruel llegó hasta las Cortes Españolas,  y finalmente, en sesión parlamentaria del día 7 de octubre de 1821, la posibilidad de que Daroca fuese provincia se disipó definitivamente tras una votación en el Congreso cuyo resultado fue de 76 votos a favor de Teruel y Calatayud y 34 en contra. Aragón quedó entonces repartido en 4 provincias: Zaragoza, Huesca, Teruel y Calatayud; de esta manera, estas dos últimas quedaban satisfechas y Daroca seriamente perjudicada.
Esta nueva configuración geográfica duró apenas dos años, pero fue tiempo suficiente para que muchas cosas cambiasen en el Corregimiento de Daroca, que vio reducido su tamaño en prácticamente la mitad, en favor de la provincia de Teruel; pero aún hubo una consecuencia quizá peor para Daroca y su territorio; el tradicional trayecto del histórico Camino Real entre Madrid y Cataluña, que hasta entonces pasaba por Used, Daroca, Retascón, Mainar, Venta de San Martín, Cariñena y Longares hacia  Zaragoza,  cambiaría su itinerario para pasar por Calatayud, convirtiéndose ésta en la parada principal de la carretera de Barcelona a Madrid, al tiempo que Daroca perdía ese privilegio tan importante económicamente, que había tenido durante siglos.
Alejandro Laborda, en 1810, describía así el Camino Real desde Daroca: “Sálese de Daroca  por un camino delicioso cruzando su soberbio valle lleno de jardines, huertas y árboles de exquisitas frutas...  Al salir de este ameno valle se sube una cuesta penosa a la abertura de una montaña por la que se andan dos leguas y se llega a Used” (sic).
Ya existía anteriormente un trayecto por Calatayud, pero era un camino de herradura, no carretero, y “mucho más penoso y largo”, según textos de la época.
Pero en octubre de 1823 cambió la situación política y se volvió al viejo sistema de partidos; las cuatro provincias creadas dos años atrás se suprimieron como tales, volviendo al antiguo sistema de corregimientos o partidos; Calatayud dejaba de ser provincia pero el daño que se produjo a Daroca con  ese cambio ya estaba hecho y además resultó irreversible.
En 1833, hubo una nueva distribución, promovida por el estadista Jaime Burgos, que dividía Aragón en tres provincias: Zaragoza, Huesca y Teruel, y Daroca quedaba ya definitivamente en la provincia de Zaragoza, casi lindando con la de Teruel.
Desde entonces ya no se han movido las líneas divisorias entre nuestras tres provincias aragonesas y Daroca pertenece a la provincia de Zaragoza, a poco más de cuatro km. de la de Teruel y a muchos más de los límites de su histórico territorio.    
 
 
 
Daroca pudo haber sido provincia
Autor:
Pascual Sánchez
 
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