Es previsible que durante años  se hable de los espectaculares resultados cosechados por el PSOE en las municipales calamochinas 2019, en las que al igual que en la Ciudad Condal  confluían siete candidaturas. Y, precisamente porque en los pueblos nos conocernos todos, se mira mucho la persona y en consecuencia los votos se dispersan entre familiares, amigos y despistados, que todavía hacen más difícil conseguir como en este caso ocho concejales de los once corporativos.
Pero, por una vez desde que tenemos democracia, hubo cuorum entre la ciudadanía, que poniéndose por montera las siglas partidistas de unos y otros, quiso premiar con su voto la gestión del Alcalde que ha presidido con eficacia la décima legislatura municipal, al volver a presentarse por última vez según parece, a un segundo mandato.
Se intuía la lista ganadora, pero no hasta el punto de hacer historia con unos resultados sin precedentes en un pueblo con fama de derechas y sin necesidad de recurrir a la publicidad de banderolas por doquier, ni al merchandising. Por el camino, el líder de la lista ganadora ha dejado escrito un cuaderno de bitácora, muy recomendable para todos aquellos que en un futuro quieran copar escaños municipales.
En ese cuaderno se repite mucho una palabra maldita, -trabajo-,  que solo mentarla produce sarpullido en algunas personas, cuando  precisamente el trabajo es una liberación y la llave de cualquier  éxito. Dedicación exclusiva y alcalde con sueldo, es otro de los ingredientes demostrados, que debemos tener claro en nuestra mente por ser la primera y mas rentable inversión para el municipio.
Otra novedad para el recuerdo, son las instituciones donde hemos tenido una inexistente  representación política sin nadie de casa en cuarenta años de democracia; nadie en primeros puesto de la Comarca, nadie en la diputación de Teruel, ningún director general en el Pignatelli, y sin pillar sillón en la Aljafería, lo cierto es que la legislatura que ahora termina nos ha ido muy bien a los calamochinos y visto lo visto a nadie hemos echado en falta.
Votaré a Manolo, es lo que se oía por calles y mentideros a lo largo de una campaña anodina donde los programas pasaron a un segundo nivel, que en muchos casos ni se han mirado. Y ni te cuento con las candidaturas que también han pasado a un segundo plano y todas ellas dando la sensación de estar hechas deprisa y corriendo extraídas de un filón agotado.
Y otro dato para la historia es la composición de la nueva corporación por primera vez formada prácticamente por funcionarios y clases pasivas. Esperemos que para los próximos comicios unos y otros se trabajen las listas desde ya, y podamos ver a empresarios, emprendedores, trabajadores por cuenta ajena, amos y amas de casa, y, a ser posible gozando de las mismas prebendas que los empleados públicos de la Administración del Estado, que pueden disfrutar en campaña de quince días remunerados.
La expectación es máxima con lo que se espera a priori con ocho concejales; y tampoco es moco de pavo el papelón de una oposición mermada pero necesaria como nunca, que además de atender las responsabilidades que les asignen, tendrán que vigilar el rodillo para que no se use con la misma ligereza de la motosierra, más, con lo que tienen enfrente tendrán que emplearse a fondo, tarea nada fácil.
Y la historia sigue.
 
 
Haciendo historia
Autor:
Jesús Blasco
 
(Todos los derechos reservados)